
Como profesional de la psicología granada, he escuchado decenas de veces frases como “me recomendaron meditar para lidiar con el estrés del trabajo”, “quizás si fuera más positivo lo llevaría mejor”, o “debo aprender a gestionar mejor mi ansiedad”. Y aunque todas estas herramientas pueden ser útiles, también es necesario decirlo con claridad: el mindfulness no arregla un entorno laboral que te explota, ni la meditación sustituye el derecho a condiciones dignas.
Este artículo no es un ataque a las prácticas de autocuidado. Es una crítica a la forma en que muchas veces se usan para tapar el malestar, en lugar de transformarlo. Porque no siempre lo que necesitas es calmarte. A veces lo que necesitas es irte, poner límites, denunciar o cambiar de entorno.
El problema no siempre eres tú
Una parte importante de mi trabajo en terapia consiste en devolverle al malestar su dimensión real. No todo lo que duele se cura con respiraciones profundas. No toda ansiedad es señal de una mala gestión emocional. A veces, lo que sientes es una respuesta lógica a una situación injusta, violenta o insostenible.
Desde la psicología en Granada, acompaño a personas que se sienten culpables por no poder con todo. Que piensan que deberían estar más tranquilos, más adaptados, más resilientes. Pero lo que realmente ocurre es que están en entornos que los exigen más de lo que pueden sostener, y luego los responsabilizan por colapsar.
No eres débil por sentirte mal. Eres humano. Y tu cuerpo habla cuando el sistema no escucha.
El discurso de la autoayuda que aísla
Vivimos en una cultura que nos dice: si estás mal, haz más yoga. Si no puedes dormir, apaga el móvil antes. Si te quemas en el trabajo, medita cinco minutos antes de entrar. Pero pocas veces se habla de lo estructural. De la precariedad, del abuso de poder, del machismo o la explotación laboral.
Desde el enfoque de psicología granada, defiendo que la salud mental no es solo una cuestión individual: también es política y colectiva. Y si bien las herramientas como el mindfulness, la escritura terapéutica o la respiración consciente pueden ayudarte, también es justo preguntarte: ¿esto me alivia o solo me anestesia?
Desde la psicología granada, trabajamos para que aprendas a:
- Reconocer y nombrar lo que sientes, sin juzgarte.
- Distinguir entre sentir mucho y desbordarte.
- Establecer límites sanos que cuiden tu energía emocional.
- Confiar en tu capacidad de sostener lo que te pasa.
- Comprender que el problema no está en tu sensibilidad, sino en no haber tenido un entorno que la valide.
El cuerpo también reacciona a la falta de acogida emocional: ansiedad, fatiga, tensión, bloqueos. Y, a menudo, esa sintomatología se alivia cuando empezamos a permitirnos sentir desde un lugar seguro y sostenido.
Nombrar lo estructural también es sanar
En terapia psicológica, no buscamos adaptarte a una vida que duele. Buscamos acompañarte a que entiendas por qué duele, de dónde viene ese malestar y qué necesitas para transformarlo, no solo soportarlo.
Eso puede incluir:
- Cuestionar creencias como “tengo que aguantar”.
- Validar la necesidad de parar, renunciar o cambiar de trabajo.
- Reconocer cuándo lo que te afecta no es tu fragilidad, sino la falta de apoyo.
- Dejar de convertir la calma interior en una solución mágica para problemas que requieren acción exterior.
Y si estás en Granada o prefieres hacerlo desde casa, también ofrezco terapia online, siempre desde una mirada comprometida con tu historia, tu cuerpo y tus condiciones de vida reales.
Soy Alejandro Salinas psicólogo especializado en procesos de salud mental individual y colectiva. En este artículo hemos querido romper con la idea de que todo malestar se resuelve desde dentro. Desde la psicología granada, defiendo que a veces, lo más sano no es respirar profundo, sino soltar lo que te agota. No es aguantar más, sino cambiar lo que te rompe.
Tu bienestar no se alcanza ignorando el contexto, sino construyendo una vida donde tú también puedas descansar, sentir y ser cuidado.