psicología granada terapia

Como profesional de la psicología granada, escucho muy a menudo frases como: “Soy demasiado sensible”, “Todo me afecta más que a los demás”, “Debería hacerme más fuerte”. Y siempre me surge la misma pregunta: ¿de verdad el problema es sentir más, o es vivir en un entorno que no sabe qué hacer con las emociones?

Este artículo es una defensa de la sensibilidad como valor, no como defecto. Porque no eres “demasiado” por sentir. Lo que muchas veces falta es un sistema que acoja, escuche y cuide.

La trampa del “hazte fuerte”

La cultura del aguante nos enseña que lo ideal es ser resistente, invulnerable, resolutivo. “Levántate rápido”, “No te lo tomes a pecho”, “Tienes que endurecerte”. Estos mensajes, aunque bienintencionados, acaban generando un doble daño: por un lado, no alivian el malestar; por otro, te hacen sentir débil por tenerlo.

En la práctica clínica desde la psicología en Granada, acompaño a personas que han crecido creyendo que expresar tristeza, miedo o sensibilidad es un problema. Que si sienten mucho, es porque no están “bien”. Y lo que descubren en terapia es que, en realidad, lo que duele no es la emoción, sino haber tenido que reprimirla o esconderla tanto tiempo.

La sensibilidad no es fragilidad: es información

Ser sensible no es ser débil. Es tener un sistema emocional receptivo, capaz de percibir matices, de empatizar profundamente y de conectar con lo que ocurre alrededor. Es una forma de estar en el mundo que, si se acompaña adecuadamente, puede convertirse en una gran fortaleza.

Desde la psicología granada, trabajamos para que aprendas a:

  • Reconocer y nombrar lo que sientes, sin juzgarte.
  • Distinguir entre sentir mucho y desbordarte.
  • Establecer límites sanos que cuiden tu energía emocional.
  • Confiar en tu capacidad de sostener lo que te pasa.
  • Comprender que el problema no está en tu sensibilidad, sino en no haber tenido un entorno que la valide.

El cuerpo también reacciona a la falta de acogida emocional: ansiedad, fatiga, tensión, bloqueos. Y, a menudo, esa sintomatología se alivia cuando empezamos a permitirnos sentir desde un lugar seguro y sostenido.

El sistema no siempre cuida, pero puedes empezar a cuidarte tú

Vivimos en un sistema que no siempre da espacio a la pausa, al descanso, a la vulnerabilidad. Que valora más la productividad que la conexión. Pero desde la terapia psicológica, podemos construir otro relato: uno en el que no tengas que volverte de piedra para protegerte, sino rodearte de relaciones, contextos y hábitos que te ayuden a ser tú sin miedo.

La sensibilidad es la raíz de la empatía, del arte, del pensamiento crítico, del cuidado. El problema nunca fue sentir demasiado. El problema es no poder decirlo.

En mi consulta, presencial en Granada o en modalidad de terapia online, acompaño procesos de reconexión emocional, donde las personas no tienen que justificarse por sentir, sino que pueden por fin comprenderse y validarse.

Soy Alejandro Salinas psicólogo especializado en salud emocional y terapia para adultos. En este artículo he querido invitarte a cuestionar el discurso que etiqueta la sensibilidad como debilidad. Desde la psicología granada, defendemos que sentir no es un error: es una forma legítima de habitar el mundo.

Si sientes que tu sensibilidad te pesa, quizás no necesites cambiarte a ti, sino cambiar el lugar desde el que te miras.

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