Cada vez más personas llegan a consulta con una sensación constante de preocupación por el futuro del planeta. No es simple tristeza, ni una preocupación pasajera. Es un malestar profundo, persistente, que afecta al sueño, al ánimo y al día a día. Es lo que llamamos ecoansiedad: un miedo crónico relacionado con la crisis climática y el deterioro ambiental.
Como profesional de la terapia psicológica, he acompañado a muchas personas que sienten esta angustia ante el cambio climático. No se trata de negar la realidad ambiental, sino de encontrar formas de cuidarnos emocionalmente mientras nos enfrentamos a ella.
La ecoansiedad no es un trastorno mental en sí mismo, pero sí es un fenómeno emocional real y válido. Se caracteriza por un sentimiento constante de ansiedad, impotencia o tristeza frente a la situación ecológica global.
Quienes la experimentan suelen tener pensamientos como:
A menudo, esta ansiedad viene acompañada de culpa (por no hacer “lo suficiente”), irritabilidad, insomnio o sensación de bloqueo.
La ecoansiedad puede afectar a cualquier persona, pero suele aparecer con más intensidad en:
La constante exposición a noticias alarmantes, imágenes de desastres naturales o datos científicos impactantes puede intensificar estos sentimientos.
La ansiedad, cuando se mantiene en el tiempo sin herramientas para gestionarla, puede afectar profundamente a nuestra calidad de vida. En el caso de la ecoansiedad, este malestar no siempre se entiende ni se valida, lo que hace que muchas personas la vivan en silencio.
Desde la terapia psicológica, trabajamos para:
Cuidarte emocionalmente también es una forma de cuidar el planeta. Nadie puede sostener una lucha constante si se deja a sí mismo para el final.
Aquí te comparto algunas herramientas que suelo trabajar en consulta para ayudar a manejar este tipo de ansiedad:
La ecoansiedad no es exagerada ni irracional. Es una respuesta humana a una situación real. Validar esa emoción es el primer paso para gestionarla.
Estar constantemente leyendo noticias negativas puede saturarte. Aprende a dosificar la información y elige bien tus fuentes.
En lugar de intentar abarcarlo todo, enfócate en pequeños cambios coherentes con tus valores: reducir el consumo, participar en una iniciativa local, apoyar proyectos sostenibles.
La soledad agrava el malestar. Compartir lo que sientes con otras personas que entienden tu preocupación puede ayudarte a sentirte acompañado y con más fuerza para actuar.
Incorporar espacios de descanso, conexión con la naturaleza y actividades placenteras no es huir del problema: es darte recursos para sostenerte.
No tienes que hacerlo todo bien ni cargar con la responsabilidad del planeta en tus hombros. Desde la terapia, aprendemos a convivir con la imperfección sin dejar de actuar.
Vivir con ecoansiedad no es fácil, pero no tienes que hacerlo solo. Si sientes que el miedo ambiental te sobrepasa, que te cuesta disfrutar del presente o que vives con culpa constante, la terapia psicológica puede ayudarte a encontrar calma, sentido y dirección.
En consulta, trabajaremos para que puedas sostener la mirada hacia el mundo sin perderte a ti mismo en el camino. Porque sentir miedo por el futuro también es señal de que te importa, y eso ya habla bien de ti.
Si quieres saber más sobre cómo te puedo acompañar en este proceso, te invito a visitar mi página web: Alejandro Psicología.