Como psicólogo, he podido observar cómo las experiencias de la infancia tienen un impacto significativo en las relaciones y emociones de las personas adultas. Muchas veces, las vivencias tempranas nos marcan de formas que no siempre identificamos claramente. Sin embargo, estas influencias pueden manifestarse en nuestra manera de relacionarnos con los demás y en cómo gestionamos nuestras emociones.
La infancia es una etapa clave en el desarrollo emocional. Lo que vivimos en esos años no solo moldea nuestra personalidad, sino también cómo percibimos el mundo y las relaciones. Por ejemplo, un entorno familiar seguro fomenta la confianza y la estabilidad emocional, mientras que experiencias de rechazo, críticas constantes o conflictos familiares pueden generar patrones que afectan nuestras relaciones en la adultez.
Una de las formas más comunes en que estas experiencias influyen es a través de los llamados «patrones emocionales». Estas son respuestas automáticas que desarrollamos como mecanismo de protección o adaptación en nuestra infancia. Por ejemplo:
En mi consulta en Granada, trabajo con personas que han identificado estos patrones y desean entender cómo afectan su vida actual. La terapia es el espacio ideal para explorar estas dinámicas, comprender su origen y aprender a gestionarlas de manera más sana.
Muchas personas llegan a terapia pensando que deben “olvidar” o “superar” su pasado. Sin embargo, más que olvidar, el proceso terapéutico se centra en comprender. Es decir, mirar hacia atrás no para revivir el dolor, sino para reconocer cómo esas experiencias afectan nuestra vida presente.
Sanar no significa borrar las heridas, sino aprender a convivir con ellas sin que definan quién eres hoy. Esto se logra trabajando en las siguientes áreas:
Como psicólogo, creo que cada persona tiene su propio ritmo y proceso. Por eso, adapto cada sesión a tus necesidades y objetivos. En las sesiones, trabajamos juntos para:
La cercanía de la terapia presencial permite profundizar en estos temas de forma más directa y significativa. En un entorno de confianza, podemos abordar estas cuestiones sin prisas y con el apoyo necesario para que te sientas seguro y acompañado en cada paso del proceso.
Si estás en Granada y sientes que necesitas apoyo, estar cerca de tu terapeuta puede marcar la diferencia. Las sesiones presenciales no solo son más personales, sino que también crean un vínculo que facilita el progreso en terapia.
En mi consulta, ofrezco un espacio donde puedes explorar tus emociones y trabajar en aquello que sientes que te limita. No importa cuán pequeñas o grandes parezcan las dificultades, siempre hay un camino hacia el cambio.
Te invito a visitar mi web, Alejandro Psicología, donde encontrarás más información sobre cómo podemos trabajar juntos en terapia presencial para mejorar tu bienestar emocional.