
Como psicólogo, recibo en consulta a muchas personas que llegan con un mensaje silencioso: “algo está mal en mí”. Vienen con síntomas como ansiedad, agotamiento, tristeza o bloqueo emocional, sintiendo que deberían poder con todo, que no tienen motivos “suficientes” para sentirse así. Pero en muchos de estos casos, lo que me encuentro no es una mala gestión emocional, sino algo mucho más profundo y colectivo: no estás roto, a veces es el entorno el que duele.
Desde la terapia, trabajo para que puedas comprender tu malestar sin culpa, sin autoexigencia y sin la necesidad de explicarte constantemente. Porque muchas veces tu cuerpo y tus emociones no están “fallando”, están respondiendo con total coherencia a un contexto que agota.
Cuando el entorno se convierte en carga
No todo sufrimiento psicológico tiene su raíz en el interior. A menudo, la fuente del malestar está en el exterior: relaciones tóxicas, precariedad laboral, jornadas inhumanas, soledad estructural o entornos que invalidan tu identidad o tus emociones.
A lo largo de mi experiencia como psicólogo en Granada, he acompañado a personas que no necesitaban aprender a “regularse” emocionalmente, sino comprender por qué habían llegado a ese punto de saturación. Y, sobre todo, validarse.
La ansiedad no siempre es un trastorno. A veces es una señal de alerta. El agotamiento no siempre es falta de resiliencia. A veces es resistencia prolongada.
¿Cómo distinguir el sufrimiento emocional del malestar contextual?
No siempre es sencillo hacer esta diferenciación, pero hay algunas pistas que pueden ayudarte:
- El malestar aparece o se agrava en ciertos entornos (laborales, familiares, de pareja).
- Sientes alivio cuando te alejas de determinadas personas o dinámicas.
- Tienes la sensación de que “no deberías sentirte así”, pero no puedes evitarlo.
- Has intentado muchas herramientas de autocuidado, pero nada cambia porque el problema no está solo en ti.
Desde la terapia, no se trata de buscar culpables, sino de hacer un mapa emocional de lo que estás viviendo y de lo que necesitas. Porque a veces, lo más sano no es “aguantar”, sino poner nombre, entender y actuar con más amabilidad hacia ti.
Validar no es resignarse, es cuidarse
Una parte fundamental del proceso terapéutico es dejar de cuestionarte por sentir y empezar a escucharte. Validar no significa resignarse ni quedarse estancado en el malestar. Validar significa reconocer lo que te duele, sin juzgarlo como exceso o debilidad.
En mi espacio de terapia psicológica online o presencial en Granada, acompaño a personas que necesitan parar el ruido, entender su historia y su contexto, y reconectar consigo mismas sin esa exigencia constante de estar bien.
No tienes que esperar a estar peor para pedir ayuda. Puedes hacerlo justo en el momento en que empiezas a darte cuenta de que algo no encaja
Hacia una vida emocional más compasiva
Como psicólogo granada, sé que el camino hacia el bienestar no siempre pasa por hacer más, sino por hacer diferente. A veces consiste en frenar, observar y decidir qué ya no quieres sostener. Otras veces se trata de pedir ayuda. De decir: “No estoy bien. Y merezco estarlo”.
La terapia con un psicólogo puede ayudarte a:
- Comprender tu malestar sin juzgarte.
- Identificar dinámicas externas que están afectando tu salud emocional.
- Reforzar tus límites personales.
- Cultivar una mirada más amable y realista hacia tu historia y tu presente.
Soy Alejandro Salinas psicólogo especializado en salud mental y procesos de cambio personal. En este artículo hemos reflexionado sobre cómo la ansiedad, la tristeza o el agotamiento no siempre son signos de un fallo interno. A veces, son respuestas lógicas a un entorno hostil o a dinámicas injustas que has estado sosteniendo durante demasiado tiempo.
No estás roto. Tu malestar tiene sentido. Y acompañarte en ese proceso es parte de mi labor.